Los ensayos
Los ensayos b | No sabemos distinguir las facultades de los hombres. Sus divisiones y lÃmites son difÃciles de discernir y sutiles. Deducir a partir de la aptitud de una vida privada alguna aptitud para el servicio público es una mala deducción. Hay quien se gobierna bien y no gobierna bien a los demás, c | y hay quien efectúa ensayos y no sabrÃa efectuar acciones; b | hay quien organiza bien un asedio y organizarÃa mal una batalla, y quien discurre bien en privado y arengarÃa mal a un pueblo o a un prÃncipe. Tal vez, incluso, ser capaz de una cosa prueba más bien no ser capaz de la otra que lo contrario. c | A mi juicio, los espÃritus elevados son apenas menos aptos para las cosas bajas que los espÃritus bajos para las elevadas. ¿Quién iba a creerse que Sócrates ofrecerÃa a los atenienses motivo de risa a su costa por no haber sabido nunca contar los sufragios de su tribu ni comunicárselos al consejo?[214] Ciertamente, la veneración que profeso por las perfecciones de este personaje merece que su fortuna brinde como excusa de mis principales imperfecciones un ejemplo tan magnÃfico.