Los ensayos
Los ensayos No dejamos de tener hombres virtuosos, pero los tenemos a nuestro modo. Quien haya ajustado sus costumbres a un orden por encima de su siglo, que tuerza y embote sus reglas o, cosa que le aconsejo más, que se retire aparte y no se mezcle con nosotros. ¿Qué ganaría con ello?:
Egregium sanctumque uirum si cerno,
bimembri hoc monstrum puero,
et miranti iam sub aratropiscibus inuentis,
et foetae comparo mulae.[218]
[Si veo a un hombre egregio y virtuoso, lo tengo por un monstruo, como lo sería un niño con dos cuerpos y unos peces descubiertos milagrosamente bajo un arado o una mula preñada].