Los ensayos
Los ensayos c | En su juventud, Séneca, que se había aficionado con vehemencia, según el ejemplo de Sextio, a no comer nada que hubiera sufrido muerte, se abstenía durante un año entero con placer, según dice. Y lo dejó solamente para que nadie sospechase que adoptaba tal regla de ciertas nuevas religiones que la difundían. Al mismo tiempo, asumió los preceptos de Átalo de no acostarse sobre colchones que se hundieran, y siguió utilizando hasta la vejez los que no cedían al peso del cuerpo.[81] Lo que la costumbre de su época le lleva a tomar por dureza, la nuestra nos lo hace considerar blandura.