Los ensayos
Los ensayos [Cuando muchas veces Cupido, girando en torno
a mí, refulgía espléndido en su túnica amarilla],
me entregué tan licenciosa e irreflexivamente como el que más al deseo que me invadía,
Et militaui non sine gloria,[93]
[Y milité no sin gloria],
más, con todo, en continuidad y en duración que en ímpetu:
Sex me uix memini sustinuisse uices.[94]
[Apenas recuerdo haber llegado a seis].
Tiene algo de infortunado, ciertamente, y de milagroso confesar a qué tierna edad me encontré por primera vez sometido a él. Fue una pura casualidad, pues sucedió mucho antes de tener edad de elegir y de conocer. Mis recuerdos no llegan tan lejos. Y mi fortuna puede ligarse a la de Quartilla, que no recordaba haber sido doncella:[95]
Inde tragus celeresque pili, mirandaque matri
barba meae.[96]
[De ahí los sobacos de macho cabrío, el vello
precoz y la barba que sorprendió a mi madre].