Los ensayos
Los ensayos b | Es indecoroso, aparte de que daña a la salud, e incluso al placer, comer vorazmente como lo hago yo. Con frecuencia me muerdo la lengua, a veces los dedos, por culpa de la prisa. Cuando Diógenes se encontró con un niño que comía así, dio una bofetada a su preceptor.[167] c | En Roma había gente que enseñaba a masticar, como a andar, con gracia.[168] b | Pierdo por este motivo la ocasión de hablar, que es un condimento tan dulce de las mesas, a condición de que sean conversaciones acordes, agradables y breves.