Los ensayos
Los ensayos b | Esopo, c | un gran hombre, b | vio que su amo hacía aguas mientras andaba: «¿Pues qué?», dijo, «¿tendremos que cagar mientras corremos?».[227] Administremos el tiempo; todavía nos queda mucho ocioso y mal empleado. Nuestro espíritu no tiene, a buen seguro, otras horas suficientes para hacer sus tareas sin que se separe del cuerpo el breve intervalo que precisa para su necesidad. Pretenden salirse fuera de sí mismos y escapar al hombre. Es una locura: en vez de transformarse en ángeles, se transforman en bestias;[228] en vez de elevarse, se despeñan. c | Me espantan los humores trascendentes, tanto como los sitios altos e inaccesibles; y nada me resulta difícil de digerir en la vida de Sócrates sino sus éxtasis y sus demonerías,[229] nada tan humano en Platón como aquello por lo cual, según dicen, le llaman divino. b | Y, entre nuestras ciencias, me parecen más terrenales y viles aquellas que han ascendido más arriba. Y nada encuentro tan humilde y tan mortal en la vida de Alejandro como sus fantasías en torno a su inmortalización. Filotas le reprendió jocosamente al responderle; él se había congratulado en una carta del oráculo de Júpiter Ammón que le ponía entre los dioses: «En cuanto a ti, me alegro mucho, pero hay motivos para compadecer a los hombres que hayan de vivir con un hombre, y obedecer a un hombre, que sobrepasa la medida del hombre c | y no se contenta con ella».[230] Diis te minorem quod geris, imperas[231] [Mandarás si te comportas como inferior a los dioses].