Los ensayos
Los ensayos [Sin duda también un río que no es muy grande lo parece a quien no ha visto antes ninguno mayor, y lo mismo un árbol y un hombre parecen inmensos; y en todo género las cosas que vemos muy grandes, nos figuramos que son inmensas].
c | Consuetudine oculorum assuescunt animi, neque admirantur, neque requirunt rationes earum rerum, quas semper uident[8] [Las almas se acostumbran por el hábito de los ojos, y ni se asombran ni indagan las razones de las cosas que ven siempre]. La novedad de las cosas, más que su magnitud, nos induce a indagar sus causas.[9] a | Debemos juzgar con más reverencia sobre la infinita potencia de la naturaleza,[10] y con mayor reconocimiento de nuestra ignorancia y debilidad. ¡De cuántas cosas poco verosímiles han dado testimonio personas fidedignas! Si no podemos persuadirnos de ellas, debemos dejarlas por lo menos en suspenso, pues condenarlas como imposibles es arrogarse, con temeraria presunción, la fuerza de saber hasta dónde llega lo posible. c | Si se entendiera bien la diferencia que existe entre lo imposible y lo insólito, y entre lo contrario al orden del curso de la naturaleza y lo contrario a la opinión común de los hombres, sin creer a la ligera ni descreer tampoco con facilidad, se observaría la regla «Nada en exceso», prescrita por Quilón.[11]