Los ensayos
Los ensayos a | Y, para mostrar cómo se pone esto en práctica, contaré un singular ejemplo antiguo. El corintio Eudamidas tenía dos amigos: Carixeno de Sición y Areteo de Corinto. A punto de morir en la pobreza, mientras que sus dos amigos eran ricos, redactó así su testamento: «Lego a Areteo el mantenimiento y cuidado de mi madre en su vejez; a Carixeno, el casamiento de mi hija y la asignación de la dote más grande que le sea posible. Y en caso de que uno de los dos faltare, nombro sustituto de su parte al superviviente». Los primeros que vieron el testamento se burlaron; pero los herederos, al ser advertidos, lo aceptaron con singular satisfacción. Y como uno de ellos, Carixeno, falleció cinco días más tarde, se procedió a la sustitución en favor de Areteo. Este mantuvo con toda solicitud a la madre y, de cinco talentos que poseía, dio dos y medio para casar a su única hija, y los otros dos y medio para casar a la hija de Eudamidas, cuyas bodas celebró el mismo día.[67]