Los ensayos
Los ensayos El ejemplo es magnÃfico, salvo por una circunstancia: la multitud de amigos. La perfecta amistad de la que hablo es indivisible: cada uno se da tan completamente al amigo, que no le queda nada que repartir para los demás; al contrario, le apena no ser doble, triple o cuádruple, y no poseer múltiples almas y voluntades para entregarlas todas a este objeto. Las amistades comunes pueden repartirse: podemos amar en uno la belleza, en otro el carácter afable, en otro la generosidad, en aquél la condición de padre o de hermano, y asà sucesivamente. Pero la amistad que posee y rige el alma con plena soberanÃa no puede ser doble. c | Si dos amigos pidieran ayuda al mismo tiempo, ¿a cuál acudirÃas? Si requirieran de ti servicios contrarios, ¿qué solución encontrarÃas?[68] Si uno confiara a tu silencio algo que al otro le fuera útil saber, ¿cómo te las arreglarÃas? La amistad única y principal libera de todas las demás obligaciones. El secreto que he jurado no revelar a nadie puedo comunicarlo, sin perjurio, a quien no es otro sino yo mismo.[69] Desdoblarse es ya un gran milagro, y no conocen su eminencia quienes hablan de triplicarse. Nada es extremo si tiene un igual.[70] Quien suponga que, entre dos, amo a uno tanto como al otro, y que se aman entre ellos y me aman a mà en la misma medida que yo los amo, multiplica en cofradÃa la cosa más única y unida, y de la que hallar una sola es ya lo más raro del mundo. a | El resto de la historia se acomoda muy bien a lo que yo decÃa. Eudamidas, en efecto, concede a sus amigos, a modo de gracia y favor, utilizarlos a su servicio. Les deja en herencia un generoso don que consiste en procurarles los medios de favorecerle. Y, sin duda, la fuerza de la amistad se manifiesta con mucha más riqueza en su acción que en la de Areteo.[71]