Los ensayos
Los ensayos de cuero, pelo, conchas, callosidades o corteza],
también lo estábamos nosotros. Pero, como hacen quienes extinguen la luz del dÃa con la artificial, hemos extinguido nuestros propios medios con los medios prestados. Y se ve fácilmente que es la costumbre la que nos vuelve imposible aquello que no lo es. Porque, entre esas naciones que no conocen vestimenta alguna, hay algunas situadas poco más o menos bajo un cielo igual que el nuestro, c | y bajo un cielo mucho más duro que el nuestro, a | y además nuestra parte más delicada es la que se lleva siempre descubierta: c | ojos, boca, nariz, orejas; nuestros campesinos, como nuestros antepasados, la parte pectoral y el vientre.[3] a | Si los refajos y las calzas griegas formaran parte de nuestra condición natal, no cabe duda de que la naturaleza habrÃa armado con una piel más espesa lo que hubiese abandonado a los golpes de las estaciones, como ha hecho con la punta de los dedos y la planta de los pies. c | ¿Por qué parece difÃcil de creer? Encuentro mucha mayor distancia entre mi manera de vestir y la de un campesino de mi paÃs, que entre su manera y la de un hombre que viste sólo con su propia piel. ¡Cuántos hombres, en TurquÃa sobre todo, van desnudos por devoción![4]