Los ensayos
Los ensayos Para una vida de esta suerte debe elegirse una ocupación que no sea ni pesada ni enojosa; de lo contrario, en vano nos jactaríamos de haber ido en busca de reposo. Esto depende del gusto particular de cada cual. El mío no se acomoda en absoluto a la administración doméstica.[43] Quienes la aman, deben entregarse a ella con moderación:
Conentur sibi res, non se submittere rebus.[44]
[Que intenten someter los asuntos y no al revés].
La administración doméstica es, por el contrario, un oficio servil, como dice Salustio.[45] Tiene aspectos más excusables, como el cuidado de los jardines, que Jenofonte atribuye a Ciro.[46] Y cabe hallar un término medio entre el quehacer bajo y vil, tenso y lleno de preocupación, que vemos en los hombres que se sumergen en ella por completo, y el profundo y extremo descuido que lo entrega todo al abandono, que vemos en otros:
Democriti pecus edit agellos
cultaque, dum peregre est animus sine corpore uelox.[47]
[Si el ganado de Democrito devora los campos y los cultivos,
mientras su alma peregrina velozmente sin el cuerpo].