Los ensayos
Los ensayos a | Que los reyes empiecen a renunciar a tales gastos. En un mes se habrá logrado, sin edicto y sin ordenanza; les seguiremos todos.[3] La ley deberÃa decir, por el contrario, que el carmesà y la orfebrerÃa están prohibidos a toda suerte de gente salvo titiriteros y cortesanas. Zaleuco corrigió las costumbres corruptas de los locrianos con una ocurrencia semejante.[4] Sus ordenanzas decÃan asÃ: que la mujer de condición libre no podrá ir acompañada de más de una criada excepto cuando esté ebria; no podrá salir de la ciudad de noche, ni envolverse de joyas de oro, ni llevar ropa adornada con piedras preciosas, excepto si es pública y puta; que, salvo a los rufianes, no se permitirá a los hombres llevar un anillo de oro en el dedo, ni ropa delicada, como es la de paños tejidos en la ciudad de Mileto. Y asÃ, gracias a estas excepciones infames, desviaba ingeniosamente a sus ciudadanos de las superfluidades y de las delicias perniciosas.