Los ensayos
Los ensayos b | El duque de Moscovia debÃa antiguamente a los tártaros la veneración de que, cuando le enviaban sus embajadores, acudiera ante ellos a pie y les ofreciera un cubilete de leche de yegua —brebaje que les deleita—, y si al beber caÃa alguna gota sobre la crin de sus caballos, estaba obligado a lamerla con la lengua.[53] En Rusia, el ejército que habÃa enviado el emperador Bayazeto se vio abrumado por una tormenta de nieve tan atroz que, para ponerse a cubierto y zafarse del frÃo, muchos tuvieron la ocurrencia de matar y destripar los caballos, para meterse dentro y gozar de su calor vital.[54] c | Bayazeto, tras el duro combate en el que Tamerlán le derrotó, se salvaba a toda velocidad montado en una yegua árabe, salvo que se vio obligado a dejarla beber a su antojo al cruzar un arroyo. Esto la dejó tan débil y apagada que, después, sus perseguidores le atraparon con suma facilidad. Se dice con razón que dejarlos orinar los ablanda; pero, en cuanto al beber, yo más bien habrÃa creÃdo que la hubiera reforzado.[55] Creso, al cruzar la ciudad de Sardes, encontró unos pastizales donde habÃa gran cantidad de serpientes, que los caballos de su ejército se comÃan con buen apetito, lo cual fue un mal presagio para sus intereses, según dice Heródoto.[56] b | Llamamos caballo entero al que tiene crines y orejas; y los demás no son admitidos en las exhibiciones. Cuando los lacedemonios derrotaron a los atenienses en Sicilia, al volver de la victoria con gran pompa a la ciudad de Siracusa, entre otras bravuconadas hicieron rasurar a los caballos vencidos y los llevaron asà en triunfo.[57] Alejandro combatió a una nación, Dahas, en la que iban armados a caballo a la guerra de dos en dos; pero, en la pelea, uno descendÃa a tierra, y luchaban a pie o a caballo, el uno tras el otro.[58]