Los ensayos
Los ensayos LA FRUGALIDAD DE LOS ANTIGUOS
a | En medio de su gloria y de sus victorias contra los cartagineses, Atilio Régulo, general del ejército romano en África, escribió a la República que un mozo de labranza al que había dejado como administrador único de su patrimonio el cual no sumaba sino siete yugadas de tierra, había huido llevándose los instrumentos de labranza. Pedía permiso para regresar y hacerse cargo, por miedo a que su mujer y sus hijos sufrieran las consecuencias. El Senado procedió a confiar a otro la gestión de sus bienes e hizo que le restablecieran lo que le habían robado; ordenó además que su mujer y sus hijos fuesen mantenidos a cargo del erario público.[1]