Los ensayos
Los ensayos a | Pero, tras abrir la vía al espíritu, me ha parecido, como suele suceder, que habíamos considerado difícil ejercicio y asunto singular aquello que en modo alguno lo es, y, una vez nuestra inventiva se inflama, descubre un infinito número de ejemplos semejantes. Por lo cual, solamente añadiré uno más: que si estos ensayos fueran dignos de ser juzgados, podría suceder en mi opinión que no gustaran mucho ni a los espíritus comunes y vulgares,[16] ni tampoco a los singulares y excelentes.[17] Los unos no entenderían bastante, los otros entenderían demasiado. Podrían ir tirando en la región media.[18]