Los ensayos
Los ensayos a | Es muy razonable, me parece, que la Iglesia prohíba el uso promiscuo, a la ligera e indiscreto de las santas y divinas canciones que el Espíritu Santo dictó a David.[15] No debemos mezclar a Dios en nuestras acciones sino con una reverencia y atención llenas de honor y respeto. Esa voz es demasiado divina para que se emplee sólo en ejercitar los pulmones y en recrear los oídos; ha de surgir de la conciencia y no de la lengua. No es razonable permitir que un mozo de taller, entre vanos y frívolos pensamientos, se ocupe y entretenga con ellas.
b | Ciertamente, tampoco es razonable que veamos llevar de un lado a otro, por salas y cocinas, el Santo Libro de los sagrados misterios de nuestra creencia. c | En otros tiempos eran misterios; ahora son juegos y distracciones.[16]