Los ensayos
Los ensayos b | Un estudio tan serio y venerable no puede tocarse de paso y desordenadamente. Ha de ser una acción premeditada y reposada, a la cual debe añadírsele siempre el prefacio de nuestro oficio: «Sursum corda» [Arriba los corazones], y en la cual debe llevarse aun el cuerpo dispuesto en una actitud que atestigüe particular atención y reverencia.[17] c | No es un estudio para todo el mundo; es el estudio propio de aquellas personas que se dedican a él, que son llamadas a él por Dios. Los malvados y los ignorantes empeoran con él. No se trata de una historia para contarla; es una historia para venerarla, temerla y adorarla.[18] ¡Qué graciosos son quienes piensan haberla hecho manejable para el pueblo por haberla vertido a la lengua popular![19] ¿Se debe sólo a las palabras que no entiendan todo lo que encuentran escrito? ¿Diré más? Por acercarla este poco, la alejan. La ignorancia pura y plenamente confiada a otros era mucho más salutífera y más docta que esta ciencia verbal y vana que alimenta la presunción y la ligereza.