Los ensayos
Los ensayos a | El avaricioso le reza por la vana y superflua conservación de sus tesoros; el ambicioso, por sus victorias y por el progreso de su fortuna;[37] el ladrón lo emplea en su auxilio para salvar el peligro y las dificultades que se oponen a la ejecución de sus malvadas empresas, o le agradece la facilidad que ha encontrado para degollar a uno que pasaba. c | Hacen sus oraciones al pie de la casa que van a asaltar o a volar, con una intención y esperanza llenas de crueldad, de lujuria y de avaricia.
b | Hoc ipsum quo tu Iouis aurem impellere tentas,
dic agedum, Staio, pro Iuppiter, o bone clamet,
Iuppiter, at sese non clamet Iuppiter ipse.[38]
[Esto mismo con lo que intentas llamar la atención de Júpiter, díselo a Estayo. «¡Oh, Júpiter, oh, buen Júpiter!», exclamará. Pero ¿no se exclamará aun el mismo Júpiter a sí mismo?].