Los ensayos
Los ensayos Platón prohíbe que los niños beban vino antes de los dieciocho años, y que se embriaguen antes de los cuarenta. Pero a quienes han pasado de los cuarenta, les perdona que disfruten de este modo, y que mezclen un poco generosamente[35] en sus banquetes la influencia de Dionisio, el buen dios que devuelve a los hombres la alegría, y la juventud a los ancianos, que suaviza y ablanda las pasiones del alma, al modo que el hierro se reblandece con el fuego.[36] Y, en sus Leyes, considera útiles tales reuniones para beber —con tal de que haya un jefe de grupo que las contenga y regule—, [37] porque la embriaguez constituye una prueba válida y segura de la naturaleza de cada cual,[38] y sirve al mismo tiempo para dar a las personas mayores el valor de divertirse con las danzas y con la música, cosas útiles y que no se atreven a acometer cuando se encuentran serenas;[39] y que el vino es capaz de procurar templanza al alma, salud al cuerpo.[40] Pese a todo, le complace fijar ciertas restricciones, tomadas en parte de los cartagineses: que se evite durante las campañas militares; que magistrados y jueces se abstengan de él mientras desempeñan su cargo y deliberan sobre asuntos públicos; que no se le dedique el día, tiempo debido a otras ocupaciones, ni la noche que se destina a concebir hijos.[41] Dicen que el filósofo Estilpón, abrumado por la vejez, adelantó su fin a propósito bebiendo vino puro.[42] La misma causa, aunque no por propia voluntad, extinguió también las fuerzas, abatidas por la edad, del filósofo Arcesilao.[43]