Los ensayos
Los ensayos COSTUMBRE DE LA ISLA DE CEOS
a | Si filosofar es dudar, según se dice, con mayor razón tontear y fantasear como lo hago yo debe ser dudar. A los aprendices les atañe, en efecto, preguntar y debatir, y al maestro, resolver. Mi maestro es la autoridad de la voluntad divina,[1] que nos rige sin disputa, y cuyo rango se halla por encima de estas humanas y vanas discusiones.