Los ensayos
Los ensayos a | La seguridad, la ausencia de dolor, la impasibilidad, la privación de los males de esta vida, que adquirimos a costa de la muerte, no nos aporta ventaja alguna. En vano evita la guerra quien no puede gozar de la paz; y en vano escapa a la aflicción quien es incapaz de saborear el reposo.
Entre quienes sostienen la primera opinión, ha habido grandes dudas sobre este punto: ¿qué motivos son lo bastante justos para hacer que un hombre se determine a quitarse la vida? Llaman a esto εὔλογον ἐξαγωγὴν [salida razonable].[43] Pues, aunque digan que a menudo debe morirse por causas leves dado que las que nos mantienen en vida no son muy fuertes,[44] con todo se requiere cierta medida. Hay inclinaciones fantásticas e irracionales que han empujado no sólo a hombres particulares, sino a pueblos, a quitarse la vida. He alegado algunos ejemplos con anterioridad,[45] y leemos también, de las vírgenes milesias, que, por una furiosa conjura se ahorcaban una tras otra, hasta que el magistrado intervino ordenando que, las que encontraran ahorcadas de este modo, fuesen arrastradas con el mismo ronzal, completamente desnudas, por la ciudad.[46]