Los ensayos
Los ensayos Ahora bien, esperar que eliminándola y aboliéndola podremos devolver de inmediato el crédito a una costumbre parecida y renovarla, no es empresa propia de una época tan licenciosa y enferma como lo es ésta en la que nos hallamos hoy; y sucederá que la última va a incurrir, desde su inicio, en los inconvenientes que acaban de arruinar a la otra.[9] Las reglas de concesión de esta nueva orden deberían ser extremadamente rígidas y exigentes para conferirle autoridad; y esta época tumultuosa no es capaz de una brida corta y ordenada. Además, antes de que pueda otorgársele crédito, debe haberse perdido la memoria de la primera y del menosprecio en el cual ha caído.