Los ensayos
Los ensayos b | Yo preferiría con mucho regir mis asuntos por la suerte de los dados a hacerlo por tales sueños. c | Y, a decir verdad, en todos los Estados se ha entregado siempre buena parte de la autoridad a la suerte. Platón, en el gobierno que forja a su antojo, le atribuye la decisión de numerosos hechos importantes, y pretende, entre otras cosas, que los matrimonios se hagan a suertes entre los buenos. Y da tanto peso a la elección fortuita que ordena que se críe en el país a los hijos nacidos de ellos, y que se expulse a los nacidos de los malos. Establece, con todo, que si por ventura alguno de esos desterrados, al crecer, muestra que cabe esperar algo bueno de él, se le pueda llamar de nuevo, y también que se pueda exiliar a cualquiera de los retenidos que dé pocas esperanzas durante su adolescencia.[14]