Los ensayos
Los ensayos a | Ahora bien, si consideramos el simple motivo de amar a nuestros hijos por haberlos engendrado, por el cual los llamamos otros yos, parece que existe otra producción que surge de nosotros que no es de menor valía. Porque aquello que engendramos por el alma, los alumbramientos de nuestro espíritu, de nuestro ánimo e inteligencia, son producidos por una parte más noble que la corporal, y son más nuestros. En esta generación somos a la vez padre y madre; éstos nos cuestan mucho más, y nos acarrean más honor, si tienen algo bueno. Pues la valía de nuestros otros hijos es mucho más suya que nuestra; la parte que nos corresponde es muy pequeña. En cambio, de éstos, toda la belleza, toda la gracia y valor son nuestros. Por tanto, nos representan y exponen mucho más vivamente que los otros. c | Platón añade que éstos son hijos inmortales, que inmortalizan a sus padres, e incluso los deifican, como a Licurgo, a Solón, a Minos.[45]