Los ensayos
Los ensayos En cuanto a armas, tenemos más de naturales que la mayor parte de los restantes animales, más variedad de movimientos de miembros, y obtenemos de ellas mayor servicio, naturalmente y sin enseñanza.[114] Los que están habituados a luchar desnudos, vemos que se arrojan a peligros iguales a los nuestros. Si algunos animales nos superan en esta ventaja, nosotros superamos a otros muchos. Y la habilidad para reforzar el cuerpo y protegerlo con medios adquiridos, la tenemos por instinto y precepto natural. La prueba de que es asà está en que el elefante aguza y afila sus colmillos, que emplea en la guerra —pues tiene unos particulares para tal uso, que reserva y en modo alguno utiliza en sus demás servicios—. Cuando los toros acuden a la lucha, esparcen y lanzan polvo a su alrededor; los jabalÃes afinan sus defensas; y la mangosta, cuando ha de enfrentarse con un cocodrilo, guarnece su cuerpo, lo recubre y encostra totalmente de barro bien apretado y bien amasado, como si fuera una coraza.[115] ¿Por qué no decir que también es natural que nosotros nos armemos de madera y de hierro?