Los ensayos
Los ensayos No hay que olvidar lo que Plutarco dice haber visto en Roma de un perro, con el emperador Vespasiano el Padre, en el teatro de Marcelo. El perro servía a un titiritero que representaba una función con muchas escenas y numerosos personajes, y tenía un papel en ella. Entre otras cosas había de fingirse muerto durante un tiempo por haber tomado cierta droga. Tras engullir el pan que hacían pasar por droga, empezó de inmediato a temblar y a tambalearse como si algo le hubiera aturdido; finalmente, extendido y rígido como si estuviera muerto, se dejó llevar y arrastrar de un lugar a otro, tal y como exigía el argumento representado; y, después, cuando se percató de que era el momento, empezó primero a moverse muy despacio, como si se hubiese despertado de un profundo sueño, y, levantando la cabeza, miró en todas direcciones de una manera que asombró a todos los asistentes.[146]