Los ensayos
Los ensayos Podemos juzgar a partir de esto. Podemos también decir que los elefantes participan en alguna medida de la religión, pues, a ciertas horas del día, tras muchas abluciones y purificaciones, se les ve, con la trompa alzada a modo de brazos, y los ojos fijos hacia el sol naciente, permanecer durante mucho tiempo meditabundos y contemplativos, por propia inclinación, sin enseñanza ni precepto.[168] Pero, aunque no percibamos ninguna apariencia semejante en los demás animales, no podemos, sin embargo, asegurar que carezcan de religión, y no podemos interpretar en modo alguno aquello que se nos oculta. Así, vemos alguna cosa en la acción que el filósofo Cleantes observó, porque recuerda a las nuestras. Presenció, dice, que unas hormigas marchaban de su hormiguero, acarreando el cadáver de una compañera, hacia otro hormiguero; desde éste les salieron al encuentro otras muchas hormigas, como para hablar con ellas. Y, tras haber reunirse durante cierto tiempo, las últimas regresaron a deliberar, daos cuenta, con sus conciudadanas, y repitieron dos o tres veces el viaje por la dificultad de la negociación. Finalmente, las últimas sacaron un gusano de su cubil para las primeras, como si fuera el rescate por la muerta, gusano que las primeras cargaron a hombros y se llevaron a casa, dejando a las otras el cuerpo de la muerta.[169] Ésta es la interpretación que dio Cleantes, probando con ello[170] que los que carecen de voz no dejan de mantener trato y comunicación mutua, en los cuales no participamos por defecto nuestro —y por lo tanto somos necios si nos dedicamos a opinar sobre el asunto.[171]