Los ensayos

Los ensayos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO XV

EL CASTIGO DE LA COBARDÍA

a | En cierta ocasión oí sostener a un príncipe y grandísimo capitán que a un soldado no se le podía condenar a muerte por cobardía —le habían contado, en la mesa, el proceso del señor de Vervins, que se vio condenado a muerte por haber rendido Bolonia—.[1] A decir verdad, es razonable establecer una gran diferencia entre las faltas que proceden de nuestra debilidad y las que proceden de nuestra malicia. Porque, en estas últimas, nos alzamos deliberadamente contra las reglas de la razón, que la naturaleza ha impreso en nosotros, mientras que en las primeras parece que podríamos invocar como aval a esta misma naturaleza, por habernos dejado en semejante imperfección y flaqueza. Así, muchos[2] han pensado que sólo se nos podía achacar lo que hacemos en contra de nuestra conciencia; y en esta regla se funda en parte la opinión de quienes condenan las penas capitales a herejes e incrédulos,[3] y la que establece que el abogado y el juez no pueden ser responsables de los errores que han cometido en su cargo por ignorancia.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker