Los ensayos
Los ensayos [Verás que los caballos vigorosos, aun cuando sus miembros yacen en el sueño, sudan, a menudo jadean y tensan sus fuerzas como para disputar la palma].
La liebre que el lebrel imagina en sueños, tras la cual le vemos jadear mientras duerme, estirar la cola, sacudir los corvejones y representar perfectamente los movimientos de su carrera, es una liebre sin pelaje y sin huesos,
Venantumque canes in molli saepe quiete
iactant crura tamen subito, uocesque repente
mittunt, et crebras reducunt naribus auras,
ut uestigia, si teneant inuenta ferarum.
Experge factique sequuntur inania saepe
ceruorum simulacra, fugae quasi dedita cernant:
donec discussis redeant erroribus ad se.[232]
[A menudo los perros de caza que reposan tranquilamente de pronto agitan las patas, emiten súbitos ladridos y husmean el aire con las narices, como si hubiesen encontrado unas fieras y siguiesen su rastro. Y, una vez despiertos, muchas veces persiguen vanos fantasmas de ciervos, como si los vieran escapar, hasta que vuelven en sí y se libran de estos errores].
Vemos a menudo que los perros guardianes gruñen en sueños y luego ladran de verdad y se despiertan sobresaltados, como si percibieran que llega algún extraño. El extraño que su alma ve es un hombre espiritual e imperceptible, sin magnitud, sin color y sin ser: