Ana de las Tejas Verdes
Ana de las Tejas Verdes Tillie Boulter me dejó usar su anillo toda la tarde. ¿Puedo quedarme con alguno de esos alfileres de perla que hay en el viejo alfiletero del desván, para hacerme un anillo? Y,
¡oh, Marilla!, Jane Andrews me dijo que Minnie MacPherson le dijo que habÃa escuchado a Prissy Andrews decirle a Sara Gillis que yo tenÃa una nariz muy bonita.
Marilla, es el primer piropo que me han hecho en toda mi vida; no puede imaginarse lo que me hizo sentir, Marilla, ¿tengo realmente una nariz bonita? Sé que usted me dirá la verdad.
- Está bastante bien – dijo Marilla secamente. Secretamente pensó que la nariz de Ana era verdaderamente muy linda; pero no tenÃa intenciones de decÃrselo.
De eso hacÃa ya tres semanas y hasta entonces todo habÃa ido bien. Y aquella fresca mañana de septiembre, Ana y Diana corrÃan alegremente por el Camino de los Abedules, sintiéndose dos de las niñas más felices de Avonlea.
- Espero que Gilbert Blythe estará hoy en la escuela – dijo Diana –. Pasó todo el verano en Nueva Brunswick, en casa de sus primos y regresó el sábado por la noche. Es terriblemente guapo, Ana. Y molesta a las niñas una barbaridad. Te aseguro que nos atormenta.
La voz de Diana indicaba que preferÃa ser atormentada antes que no verlo.