Ana de las Tejas Verdes

Ana de las Tejas Verdes

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

- Lo sé, querida. Y te aseguro que aprecio tu bondad y sensatez igual que si hubiera resultado excelente. Bueno, ahora no debes llorar más. Debes bajar a enseñarme el jardín. La señorita Cuthbert me dijo que tienes una parcela propia. Quisiera verla, porque me interesan mucho las flores.

Ana se dejó llevar, reflexionando que era realmente providencial que la señora Allan fuera un espíritu gemelo. Nada más se dijo del pastel de linimento, y cuando se fueron los huéspedes, Ana se dio cuenta de que había disfrutado más de esa tarde de lo que fuera dado esperar, considerando el terrible incidente. A pesar de todo, suspiró profundamente.

- Marilla, ¿no es hermoso pensar que mañana es un nuevo día, todavía sin errores?.

- Te puedo garantizar que cometerás bastantes – respondió Marilla –. Nunca pareces terminar, Ana.

- Sí, y bien que lo sé – admitió tristemente la niña –. Pero no sé si habrá notado una cosa buena en mí: nunca cometo dos veces el mismo error.

- No sé de qué te sirve, si siempre descubres errores nuevos.

- ¿Pero no lo ve, Marilla? Debe haber un límite en los errores que puede hacer una persona y cuando llegue al final, habré acabado con ellos. Es un pensamiento muy reconfortante.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker