Ana de las Tejas Verdes
Ana de las Tejas Verdes - Ana – dijo Marilla de improviso –, la señorita Stacy ha venido esta tarde mientras estabas con Diana.
La muchacha volvió del más allá con un salto y un suspiro.
- ¿SÃ? ¡Oh, cuánto siento no haber estado! ¿Por qué no me ha llamado? Diana y yo estábamos en el Bosque Embrujado. Los bosques están hermosos ahora. Todo el bosque, los helechos, las hojas, han comenzado su sueño, como si alguien los hubiera arropado hasta la primavera bajo un manto de hojas muertas. Creo que fue el hada del arco iris la que lo hizo. Diana trata de no pensarlo; nunca olvida la reprimenda que le dio su madre por imaginar fantasmas en el Bosque Embrujado. Tuvo un efecto horrible en su imaginación: se la embotó. La señora Lynde dice que Myrtle Bell es un ser embotado. Le pregunté a Ruby Gillis porqué y me dijo que sospechaba que era porque habÃa vuelto su novio. Ruby no piensa más que en novios, y cuanto más crece, peor se pone. Los jóvenes están muy bien en su lugar, pero no está bien meterlos en todas partes, ¿no es cierto? Diana y yo estamos pensando seriamente en prometer que nunca nos casaremos, sino que seremos unas espléndidas ancianas y viviremos juntas siempre.