Ana de las Tejas Verdes
Ana de las Tejas Verdes - Está limpia y decente. Me gusta esa manera de arreglarse el cabello. Pero supongo que arruinará el vestido viajando con él por el polvo y el rocÃo. Y además parece demasiado liviano para una noche tan húmeda. De cualquier modo, el organdà es la tela menos útil del mundo, y asà se lo dije a Matthew cuando la compró. Pero hoy en dÃa es inútil decirle algo a Matthew. Tiempo hubo en que hacÃa caso de mis consejos, pero ahora compra cosas para Ana sin ton ni son, y los horteras de Carmody saben que pueden engañarle con cualquier cosa. Basta con que le digan que algo es bonito y a la moda para que Matthew les suelte su dinero. Ten cuidado de mantener tu falda lejos de las ruedas, Ana, y ponte tu chaqueta abrigada.
Luego Marilla bajó la escalera con paso majestuoso pensando orgullosamente cuán dulce parecÃa Ana,
envuelta en ese rayo de luna
y lamentando no poder ir al festival a escuchar a su niña.
- Estoy pensando si no está demasiado húmedo para mi vestido – dijo Ana ansiosamente.
- En absoluto – respondió Diana empujando el postigo de la ventana –. Es una noche perfecta y no habrá rocÃo. Mira la luz de la luna.
- ¡Estoy tan contenta de que mi ventana mire hacia el este! – dijo Ana acercándose a Diana