Ana de las Tejas Verdes
Ana de las Tejas Verdes Billy Andrews insistió en que Ana debía ir en el asiento de delante, a su lado, a lo que ésta accedió de mala gana. Hubiera preferido mucho más sentarse atrás con las jovencitas, donde podría haber reído y charlado a su gusto. Junto a Billy no había probabilidades de charla ni risa. Éste era un robusto joven, grande y grueso, de veinte años de edad, con cara redonda e inexpresiva y una dolorosa escasez del don de la conversación. Pero admiraba inmensamente a Ana, y estaba henchido de orgullo ante la perspectiva de viajar hasta White Sands con esa delicada y erguida criatura junto a él.