Ana la de Alamos Ventosos
Ana la de Alamos Ventosos —Haré todo lo que pueda —prometió Ana, que por cierto nunca habÃa tenido problemas para encontrar algo que decir. Pero claro, jamás se habÃa enfrentado a una situación como la que le salió al encuentro poco después. Estaban todos reunidos alrededor de la mesa; una mesa muy bien puesta a pesar de las flores desaparecidas. La tÃmida señora Taylor, con un vestido de seda gris, estaba del mismo color que la prenda. Esme, la belleza de la familia, una belleza muy pálida, con pelo dorado pálido, labios rosados pálidos y pálidos ojos celestes, estaba más pálida que de costumbre, tanto, que parecÃa a punto de desmayarse. Pringle, habitualmente un regordete y alegre muchachito de catorce años, con ojos redondos, lentes y pelo de un rubio casi blanco, tenÃa aspecto de perro atado, y Trix estaba aterrada como una colegiala.