Ana la de Alamos Ventosos
Ana la de Alamos Ventosos El doctor Carter, apuesto y distinguido, con su cabello oscuro, brillantes ojos castaños y lentes de borde plateado (Ana lo recordaba de sus dÃas de profesor asistente en Redmond como un tanto pomposo y aburrido), parecÃa muy incómodo. Resultaba evidente que se daba cuenta de que habÃa algún problema… una conclusión muy lógica cuando el anfitrión avanza hasta la cabecera de la mesa y se deja caer en la silla sin cruzar una palabra ni con los invitados ni con la familia. Cyrus no abrÃa la boca ni siquiera para rezar. La señora Taylor, sonrojándose hasta las orejas, murmuró en voz apenas audible:
—Por lo que vamos a recibir, Señor, te damos gracias.