Ana la de Alamos Ventosos
Ana la de Alamos Ventosos «De cualquier modo, si usted no puede hacerlo, nadie podrá», dijo. Estuve cenando hace poco con la señora de Tom Pringle, la mujer que no quiso aceptarme como pensionista. (Rebecca dice que soy la mejor pensionista que existe porque ceno fuera casi todos los días). Me alegro mucho de que no me alojara. Es agradable y suave y cocina maravillosamente, pero su casa no es Álamos Ventosos y no vive en la Calle del Fantasma y no es la tía Kate ni la tía Chatty ni Rebecca Dew. Las quiero a las tres y voy a alojarme aquí el año próximo y el siguiente. Mi sillón siempre recibe el título de «el sillón de la señorita Shirley», y la tía Chatty me contó que cuando no estoy, Rebecca Dew pone mi cubierto en la mesa «para que no parezca tan solitario». A veces, los sentimientos de la tía Chatty han complicado un poco las cosas, pero ella dice que ahora me comprende y sabe que jamás la heriría en forma intencionada.