Ana la de Alamos Ventosos

Ana la de Alamos Ventosos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cuatro muchachas en bata salieron al pasillo. La tía Sabueso se acercaba, seguida por el doctor Nelson, con bata y pantuflas. La señora Nelson, que no encontraba su bata, asomaba un rostro aterrado por la puerta.

—Ay, Samuel, no corras riesgos… Si son ladrones, podrían disparar.

—¡Tonterías! Estoy seguro de que no hay nada —replicó el doctor.

—Te estoy diciendo que oí un golpe —insistió la tía Sabueso.

Un par de muchachos se unió al grupo. Bajaron sigilosamente la escalera con el doctor delante y la tía Sabueso, vela en mano y atizador en la otra, cerrando la retaguardia.

Era indudable que de la biblioteca provenían ruidos. El doctor abrió la puerta y entró.

Barnabas, que se las había arreglado para esconderse en la biblioteca cuando se habían llevado a Saul al granero, estaba sentado en el respaldo del sofá Chesterfield, parpadeando, divertido. Nora y un joven estaban de pie en medio de la habitación, iluminada apenas por una vela parpadeante. El joven rodeaba el cuerpo de Nora con un brazo y le apoyaba un gran pañuelo blanco en la cara.

—¡Le está aplicando cloroformo! —chilló la tía Sabueso, y dejó caer el atizador con gran estruendo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker