Ana la de Alamos Ventosos

Ana la de Alamos Ventosos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El joven se volvió y dejó caer el pañuelo, abochornado. Era un muchacho de aspecto agradable, con chispeantes ojos oscuros, pelo castaño rojizo, ondulado, y un mentón que anunciaba a los cuatro vientos que era un mentón.

Nora levantó el pañuelo y se lo llevó al rostro.

—Jim Wilcox, ¿qué significa esto? —preguntó el doctor, en tono excesivamente severo.

—Yo no lo sé, se lo aseguro —aseguró Jim, con tono sombrío—. Lo único que sé es que Nora me envió la señal. No vi la luz hasta que volví a casa, a la una. Había ido a un banquete masónico en Summerside. De inmediato me vine navegando.

—Yo no te envié la señal —replicó Nora, ofuscada—. Por Dios, papá, no pongas esa cara. No estaba durmiendo… Estaba sentada frente a mi ventana, todavía no me había desvestido… y vi a un hombre que subía desde la costa. Cuando se acercó a la casa, me di cuenta de que era Jim, así que bajé corriendo y… choqué contra la puerta de la biblioteca, lo que me hizo sangrar la nariz. Jim ha estado tratando de detener la sangre.

—Entré por la ventana y tiré ese banco…

—Les dije que había oído un golpe —dijo la tía Sabueso.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker