Ana la de Alamos Ventosos
Ana la de Alamos Ventosos —Bueno… bueno… elevarse, entiende, alejarse de las bajezas de la Tierra. ¿Se fijó en el anillo de Vera? Un zafiro. Los zafiros me parecen demasiado oscuros para anillos de compromiso. Me gusta mucho más su romántico anillo de perlas. Terry querÃa darme el anillo de inmediato, pero le dije que todavÃa no… Iba a ser como un grillete… tan irrevocable, comprende. No hubiera sentido eso si lo amara, ¿no cree?
—No, creo que no…
—Ha sido tan maravilloso hablar con alguien de lo que realmente siento. Ay, señorita Shirley, si sólo pudiera encontrarme libre otra vez… libre para buscar el significado más profundo de la vida. Terry no sabrÃa de qué estoy hablando, si le dijera eso. Y sé que tiene mal carácter, como todos los Garland. Ay, señorita Shirley, si usted pudiera hablarle… decirle lo que siento… Él tiene una opinión inmejorable de usted… se dejarÃa guiar por sus palabras.
—Hazel, mi querida niña, ¿cómo voy a hacer algo as�
—No veo por qué no. —Hazel terminó con la última uña y dejó el palillo con aire trágico—. Si usted no puede, no podré obtener ayuda de ningún lado. Pero nunca, nunca, nunca podré casarme con Terry Garland.