Ana la de Alamos Ventosos
Ana la de Alamos Ventosos —Ésos eran mis tÃos Ronald y Reuben —explicó la señorita Minerva, señalando a dos caballeros que parecÃan fulminarse mutuamente con la mirada desde los lados opuestos de un hogar—. Eran mellizos y se detestaron desde la cuna. La casa retumbaba con sus peleas. Arruinaron la vida de su madre. Y durante su última pelea, en esta misma habitación, durante una tormenta, a Reuben lo mató un rayo. Ronald nunca se repuso. Desde ese dÃa, fue un hombre acosado. Su esposa —añadió la señorita Minerva en tono reminiscente— se tragó el anillo de bodas.
—Qué cosa más…
—A Ronald le pareció un gran descuido y no quiso que se hiciera nada. Un rápido emético hubiera podido… pero no se volvió a saber de él. Le arruinó la vida. Siempre se sintió tan descasada sin el anillo.
—Qué hermosa…