Ana la de Alamos Ventosos
Ana la de Alamos Ventosos La habitación se movÃa en forma extraña. Los muebles se sacudÃan. La cama… ¿por qué estaba en la cama? Una persona con gorro blanco estaba saliendo por la puerta. ¿Qué puerta? ¡Qué extraña sentÃa la cabeza! HabÃa voces en alguna parte… voces bajas. No podÃa ver quién hablaba, pero de algún modo adivinó que eran la señorita Shirley y el hombre.
¿Qué estaban diciendo? Elizabeth oÃa frases sueltas, que asomaban por entre una confusión de murmullos.
—¿De verdad es…? —La voz de la señorita Shirley sonaba tan emocionada.
—SÃ… su carta… Quise venir a ver por mà mismo… antes de enfrentarme con la señora Campbell… Nube Voladora es la residencia veraniega de nuestro gerente general…
¡Si por lo menos la habitación se quedara quieta! Realmente, las cosas se comportaban de modo muy extraño en Mañana. Si al menos pudiera volver la cabeza y mirar a los que hablaban… Elizabeth dejó escapar un largo suspiro.