Ana, la de Avonlea
Ana, la de Avonlea Ana era una chica muy dulce pero sabÃa ser irónica cuando lo requerÃa la ocasión.
—¿De qué color van a pintarlo?
—Nos hemos decidido por un verde muy bonito. Claro está que el techo será rojo oscuro. El señor Roger Pye va a traer hoy la pintura de la ciudad.
—¿Quién hace el trabajo?
—El señor Joshua Pye, de Carmody. Ya casi ha concluido con el tejado. Tuvimos que darle a él el trabajo, porque todos los Pye… y usted sabe que son cuatro familias… dijeron que no darÃan ni un centavo a menos que se encargara a Joshua la tarea. HabÃan reunido doce dólares entre todos y nos pareció que era demasiado dinero para perderlo, aunque algunas personas creen que no debimos haber cedido ante los Pye. La señora Lynde dice que tratan de manejarlo todo.
—La principal cuestión es si este Joshua hace bien el trabajo. Si lo hace, no tiene importancia a qué familia pertenece.
—Tiene buena reputación como trabajador, aunque dicen que es un hombre muy peculiar. Apenas habla.