Ana, la de Avonlea

Ana, la de Avonlea

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Quisiera que hubiera hadas en realidad —dijo Jane—. ¿No sería estupendo que nos concedieran tres deseos… o aunque sea uno? ¿Qué pediríais si os concediera un deseo? Yo pediría ser rica, hermosa e inteligente.

—Yo desearía ser alta y esbelta —dijo Diana.

—Y yo, ser famosa —expresó Priscilla. Ana pensó en su cabello, pero en seguida consideró que no valía la pena.

—Yo pediría que fuera siempre primavera, en nuestro corazón y en nuestra vida —dijo.

—Pero eso —dijo Priscilla— sería desear que este mundo fuera como el cielo.

—Sólo como una parte del cielo. En las otras partes sería verano y otoño. Sí, y un poco invierno también. Creo que a veces también querría en el cielo campos brillantes por la nieve blanca. ¿Y tú, Jane?

—Yo…, yo no sé —dijo Jane incómoda. Jane era una buena muchacha, miembro de la iglesia, y que trataba concienzudamente de vivir para su profesión y de creer todo lo que le habían enseñado. Pero que, por eso mismo, nunca pensó en el cielo más de lo necesario.

—El otro día Minnie May me preguntó si en el cielo vamos a usar todos los días nuestros mejores vestidos —rió Diana.

—¿Y no le dijiste que sí? —preguntó Ana.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker