Ana, la de Avonlea
Ana, la de Avonlea —Bastante bien… y, a propósito, la señora Alian piensa que estaría bien decorar una caseta como cocina antigua y servir una cena de judías, buñuelos, pastel y cosas por el estilo. Estamos reuniendo por todas partes accesorios antiguos. La señora de Simón Fletcher nos va a prestar las alfombras trenzadas de su madre; la señora de Levi Boulter, algunas sillas viejas, y la tía Mary Shaw nos prestará la vieja alacena con puertas de vidrio. Supongo que Marilla nos permitirá llevar sus candelabros de bronce. Y también queremos todos los platos viejos que sea posible. La señora Alian desea especialmente una verdadera fuente de porcelana azul, si es que podemos encontrarla. Pero nadie parece tener ninguna. ¿Sabes tú de alguien que la tenga?
—La señorita Josephine Barry. Le escribiré pidiéndole que nos la preste para la ocasión.
—Bueno, me gustaría que lo hicieses. Creo que tendremos esa cena dentro de unos quince días. El tío Abe Andrews profetiza tormentas para esa época, por lo que es seguro que tendremos buen tiempo.