Ana, la de Avonlea

Ana, la de Avonlea

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El susodicho «Tío Abe» tenía por lo menos de común con los otros profetas el no serlo en su tierra. En realidad, se le consideraba como a una broma, pues pocas de sus predicciones meteorológicas se habían cumplido. El señor Elisha Wright, que se creía el ingenioso del pueblo, acostumbraba decir que en Avonlea nadie miraba los periódicos de Charlottetown para conocer el estado del tiempo. No, simplemente se lo preguntaban al tío Abe y esperaban lo contrario. Sin amilanarse, el tío Abe seguía profetizando.

—Queremos que se lleve a cabo la feria antes de las elecciones —continuó la señora Lynde—, pues es seguro que vendrán los candidatos y gastarán mucho dinero. Los «conservadores» sobornan a diestra y siniestra, de manera que también se les puede dar una oportunidad de gastar por una vez su dinero en forma honesta.

Ana era una decidida conservadora, en recuerdo de Matthew, pero nada dijo. Prefirió no hablar de política con la señora Lynde.

La muchacha tenía una carta para Marilla, con el matasellos de la Columbia Británica.

—Probablemente es del tío de los niños —dijo excitada cuando llegó a casa—. Marilla, quisiera saber qué dice respecto a ellos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker