Ana, la de Avonlea

Ana, la de Avonlea

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Sí, sábados y toda clase de días hermosos! Y cada día será más hermoso que el anterior, Davy —aseguró Ana, que estaba contenta de que Marilla no anduviera por allí para llevarse una sorpresa. Ésta, innecesario es decirlo, llevaba a cabo la instrucción teológica de los mellizos según el antiguo sistema y no aceptaba las especulaciones sobre el tema. Cada domingo, les enseñaba a Dora y Davy un himno, una pregunta del catecismo y dos versículos bíblicos. Dora aprendía dócilmente y recitaba como una pequeña máquina, quizá con la misma comprensión e interés de un verdadero mecanismo. Davy, por el contrario, poseía una viva curiosidad y sus frecuentes preguntas hacían temblar a Marilla.











👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker