Ana, la de Avonlea
Ana, la de Avonlea La perspectiva no era muy buena. Judson Parker y su hermana eran los únicos Parker en Avonlea, de manera que no se podÃan esperar influencias familiares. Martha Parker era una dama de cierta edad (demasiado cierta) que desaprobaba a los jóvenes en general y a los «fomentadores» en particular. Judson era un hombre jovial, de suave hablar, tan natural y gentil, que era sorprendente cuán pocos amigos tenÃa. Quizá se habÃa dedicado demasiado a los negocios, cosa que rara vez sirve a la popularidad. PoseÃa reputación de ser muy «agudo» y era opinión general que «no tenÃa muchos principios».
—Si Judson Parker tiene ocasión de «conseguir un penique decente», no la perderá —comentó Frederic Wright.
—¿No hay alguien que tenga influencia sobre él? —preguntó Ana desesperada.
—Va a White Sands a ver a Louisa Spencer —informó Carrie Sloane—. Quizá ella podrÃa convencerle de que no alquile la cerca.
—Ella no —dijo Gilbert con énfasis—. La conozco bien. No «cree» en las Sociedades de Fomento, pero sà en los dólares. Es más probable que le empuje a hacerlo.