Ana, la de Avonlea
Ana, la de Avonlea —Las de la Sociedad de Ayuda están hablando de arreglar el cementerio —dijo Ana—, y espero que lo harán, porque ellas podrán conseguir algo en una colecta, ya que es inútil que nosotros probemos después de lo del Salón. Pero a las de la Sociedad de Ayuda nunca se les hubiera ocurrido pensar en el asunto si la S. F. A. no lo hubiera indicado extraoficialmente. Los árboles que plantamos en los terrenos de la iglesia están floreciendo y los sÃndicos han prometido que cercarán los de la escuela el año próximo. Si lo hacen, decretaré un «dÃa del árbol» y cada escolar plantará uno; y tendremos un jardÃn en el recodo que da al camino.
—Hemos conseguido rápidos triunfos en todos los planes con excepción de la vieja casa de Boulter —expresó Gilbert—, y he abandonado esa idea. Levi la ignora nada más que por molestarnos. Todos los Boulter tienen muy desarrollado el espÃritu de contradicción.
—Julia Bell quiere enviar otra comisión a verle, pero creo que lo mejor será dejarlo en paz —dijo Ana sabiamente.