Ana, la de Avonlea
Ana, la de Avonlea —Y confiar en la Providencia, como dice la señora Lynde —sonrió Gilbert—. Ciertamente, no más comisiones. Sólo consiguen irritarle. Julia Bell cree que todo se puede conseguir con sólo contar con una comisión que lo intente. La próxima primavera, Ana, debemos iniciar una cruzada por hermosos prados y terrenos. Este invierno distribuiremos semillas. Tengo aquà un tratado sobre prados y formas de crearlos y voy a preparar un informe. Bueno, supongo que nuestras vacaciones están casi terminadas. La escuela se abre el lunes. ¿Consiguió Ruby Gillis la escuela de Carmody?
—SÃ; Priscilla escribió diciendo que habÃa fundado su propia escuela particular y los sÃndicos de Carmody se la dieron a Ruby. Siento que Priscilla no vaya a regresar; pero ya que no puede, me alegro que Ruby haya conseguido el colegio. Volverá a casa los sábados y será como en los viejos tiempos, en que ella, Jane, Diana y yo estábamos juntas.
Cuando Ana volvió a casa, encontró a Marilla sentada en el escalón de la galerÃa.
—Rachel y yo hemos decidido hacer mañana nuestro viaje a la ciudad —dijo—. El señor Lynde se siente mejor esta semana y Rachel quiere ir antes de que tenga otra recaÃda.